Vol. 77 No. 1 (2025)
Review Articles

Actualización del manejo clínico del Colangiocarcinoma Intrahepático Parte I: Epidemiología, Clasificación y Diagnóstico

Deycies Ivonne Gaete Letelier
Universidad de Chile-Hospital Clínico
Bio
Alexandre Sauré Maritano
Universidad de Chile-Hospital Clínico
Bio
Carlos Mandiola Bunster
Universidad de Chile-Hospital Clínico
Bio

Published 2025-01-18

How to Cite

1.
Gaete Letelier DI, Sauré Maritano A, Mandiola Bunster C. Actualización del manejo clínico del Colangiocarcinoma Intrahepático Parte I: Epidemiología, Clasificación y Diagnóstico. Rev Cir. [Internet]. 2025 Jan. 18 [cited 2026 Aug. 21];77(1). Available from: https://revistacirugia.cl/index.php/revistacirugia/article/view/2424

Abstract

El colangiocarcinoma intrahepático (CCIH) es un tumor primario que se origina en los ductos biliares, clasificado en intrahepático, perihiliar (tumor de Klatskin) y distal, presentando cada uno diferente epidemiología, biología y pronóstico. Es de difícil manejo, con pronóstico sombrío dado su diagnóstico tardío. El CCIH representa el 10-20% de los cánceres hepáticos primarios, con una incidencia anual mundial de 0,3-6 por 100,000 habitantes y variaciones geográficas significativas, siendo más prevalente en el sudeste asiático. Se ha visto un aumento en la incidencia en las últimas 2 a 3 décadas. Afecta más a hombres y es raro en menores de 40 años, excepto en casos de Colangitis Esclerosante Primaria (CEP). Sus principales factores de riesgos se relacionan con inflamación crónica de las vías biliares e incluyen; CEP, litiasis biliar primaria, quistes congénitos del sistema biliar, infecciones por virus de hepatitis B y C, entre otros. El CCIH es generalmente un adenocarcinoma con diferentes patrones de crecimiento e histología. En etapas tempranas suele ser asintomático. Los síntomas más comunes en etapas avanzadas son dolor abdominal, pérdida de peso y hepatomegalia. La ecografía, tomografía computada (TC), resonancia magnética (RM) y PET-CT son utilizadas en diagnóstico, con TC y RM siendo preferidas para evaluar resacabilidad y compromiso linfonodal. Marcadores tumorales como CA 19-9 y CEA ayudan en el apoyo diagnóstico, aunque con baja sensibilidad.